SANTIAGO GARCÍA-CLAIRAC
ESCRITOR DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

C O N C U R S O   L I T E R A R I O

F I N A L I S T A  3

E L E N A   L O Z A N O   F E R N Á N D E Z

Un sábado por la  mañana me despertó un ruido muy extraño, sonaba como si dos metales se hubiesen chocado entre ellos. Rápidamente bajé las escaleras, me relajé al saber que era mi madre haciéndome el desayuno. Cuando me senté a desayunar, se me cayó una pelota pequeña que tenía en el bolsillo. Fue rodando por toda la casa y bajó por las escaleras hasta el sótano. Al llegar me encontré una especie de nave: Era de color azul con rayas amarillas, tenía forma ovalada, tenía una ventana y una puerta en un lateral de la nave ponía “Primera máquina del tiempo” con letras doradas.

Monté en ella y sin querer toqué un botón y todas las luces de la máquina empezaron a brillar y ésta empezó a hacer mucho ruido hasta que dijo:  

   -Próxima parada la prehistoria.

  Y empezó a volar, no parecía que volase por el cielo, era como si los años fueran retrocediendo. Cuando la máquina paró me quedé alucinada. Había llegado a un lugar en el que no había ningún edificio, era como una selva ya que estaba llena de plantas, arbustos y grandes árboles entre muchas cosas, pero lo que más me sorprendió es que había dinosaurios. Cuando bajé de la máquina me di cuenta que eran dinosaurios de verdad ya que algunos median 15 metros más que yo. Cuando me giré, la máquina ya no estaba. Empezaron a sonar truenos y olía a humedad, suponía que iba a empezar a llover y fui corriendo a buscar un lugar en el que resguardarme de la lluvia, rápidamente encontré una cueva. Pasadas las horas terminó de llover y salí de la cueva, me encontré con un dinosaurio que tiene el cuello muy largo y era herbívoro, era un branquiosaurio. Éste me hizo una señal y supuse que me ofrecía subirme a su cola. Yo me monté. Al principio estaba un poco asustada por si me caía. El dinosaurio me llevo de nuevo a donde me había dejado la máquina. Esperé un rato allí y ésta apareció. Me monté de nuevo en ella y al ponerse en funcionamiento dijo:                                                      

 -Próxima parada el viejo oeste.

Esta vez fuimos avanzando los años hasta llegar al viejo oeste. Me bajé de la máquina estaba en un pueblecito en medio del desierto no había casi ninguna planta sólo algunos cactus, los edificios del pueblo eran pequeños y hechos de madera. Vi tres señores con la cara tapada y pistolas, montados en caballos. ¡Eran ladrones! Después vi a otro señor con cara asustada, una pistola y una placa en la que ponía sheriff. Me asusté y fui corriendo a montarme en la nave pero ésta ya no estaba. Había desaparecido. Fui a buscar al sheriff para preguntarle qué estaba pasando. Éste me dijo que estaban atracando la ciudad. Le pregunté si iba a hacer algo pero me dijo que no había nada que pudiese hacer para arrestar a los ladrones. Yo le dije que no se diera por vencido, que le ayudaría a idear un plan.

El plan trataba de que el sheriff tenía que cortar con una navaja las cuerdas de las sillas de montar a caballo de los ladrones mientras yo les distraía. Conseguimos hacer que se cayeran de los caballos recuperando así el dinero robado. Para agradecer mi ayuda al atrapar a los ladrones me puso una medalla. Cuando terminó la máquina apareció donde estaba la última vez que la vi. Me monté en ella después de despedirme del sheriff. La nave volvió a hacer ruidos y las luces a parpadear hasta que dijo:

-Próxima parada el futuro.

Me quede muy sorprendida porque nadie sabía lo que iba a pasar en el futuro. Los años nunca vividos por nadie hasta el momento fueron pasando, hasta que la máquina paró. Fue aterrizando poco a poco lejos de la ciudad para que no fuese vista. Me bajé de ella para poder explorar el futuro. La ciudad era plateada con grandes edificios, había muchos rascacielos y algún que otro cine y museo. Era tan extraño que no hubiese ni un solo centímetro de vegetación en aquella ciudad, me sorprendí mucho al ver que no había ni un ser humano ¿cómo se iba a haber extinguido la raza humana? Yo pensaba que en el futuro los robots servían al ser humano pero me equivocaba. Cuando recorría la ciudad pasé por el cine, en la cartelera vi que había un documental llamado “Como los robots se apoderaron del mundo y como destruyeron a la raza humana”. Pero para entrar tenía que ser un robot. Cogí un bote de pintura plateada y me pinté todo el cuerpo y la cara. Después tenía que hablar como un robot, lo hice, y pude entrar en el cine. Cuando entré el documental decía que un señor inventó un robot y que le puso dos características servicio y maldad… Durante el documental sudé ya que lo sucedido me aterraba, por ello la pintura se me estaba quitando así que me fui al baño a pintarme más.

Cuando salí del baño había una mujer fuera y vi que tenía dos piernas como las de un humano, y le pregunté si era un humano y me dijo que sí, ella me preguntó si yo también lo era y asentí. Fuimos paseando por toda la ciudad y ella me fue contando cómo había sobrevivido:

-Era 2045 cuando un robot se apoderó del mundo fue creando a sus semejantes mientras que a su vez éstos iban asesinando a los humanos, unos pocos y yo sobrevivimos debido a que tuvimos la ingeniosa idea de disfrazarnos como ellos. Han pasado ya cinco años de ese acontecimiento y sólo quedamos alrededor de mil refugiados en todo el mundo.

Después de que me contara la historia le pregunté su nombre y sus apellidos ya que su cara me resultaba familiar. Ella me dijo que se llamaba Nerea García López. Ella al ver que me había quedado en shock me preguntó que me pasaba y le contesté que ese era mi nombre completo. Le pregunté cómo se llamaban sus padres, y casualmente se llamaban igual que los míos. Por lo cual llegamos a la conclusión de que éramos la misma persona en edades y tiempos diferentes. Fuimos hablando hasta donde me dejó la máquina y le dije que subiera conmigo, lo sucedido en el futuro lo tenía que saber todo el mundo para evitar que sucediese. Pero ella me dijo que no por lo cual me monté yo sola en la máquina. Las luces de la nave empezaron a brillar y la nave dijo:

-Próxima parada el presente.

Yo me quedé aliviada al saber que volvía a mi época pero un poco triste porque la Nerea del futuro no había venido conmigo. Esto nunca se lo conté a mi madre. Cada día me quedo pensando que habría pasado si los robots no se hubieran apoderado del mundo.